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Un fragmento de "La Parábola..."



"A ti que piensas que carece de lógica el hecho de que Juan Molina haya dejado como herencia una larga historia referida a una tierra negra y otra roja pero solamente un frasco:
¿Es que entonces no tendrás la libertad de escoger por ti mismo si usarás la destructiva o usarás la engendradora?

Medita bien, caro destinatario de tal vez el único acto de amor de Juan Molina. Verás entonces que, sin saberlo, ya traías en el fondo del morral donde transportas cosas importantes de la vida un par de recipientes similares cargando en su interior idéntico contenido.

Desde que naces te acompaña la esfera pulida y repulida: tu alma. Y una mañana, sin que tú puedas procurarlo antes ni evitar que suceda entonces, se fractura en dos mitades.
Así ese día tomas conciencia primera de que hay un bien y hay un mal, de que sobre ambos dispondrás de una cierta licencia y podrás decidir cuál elijes utilizar. 


Será después asunto de tu propia conciencia.

Así este testamento de la extraña vida de un hombre singular permitirá que conozcas otra experiencia. 


Tienes este relato, tienes la tierra roja y tienes la tierra negra.
Ahora haz lo que prefieras."


Daniel Aníbal Galatro en
"La parábola de la tierra negra y de la tierra roja"

Novedad editorial: La parábola de la tierra negra y de la tierra roja



*DEJÓ DE EXISTIR EN PARÍS EL MAGNATE SUDAMERICANO JUAN MOLINA.

Víctima de un mal desconocido falleció en la capital francesa el magnate sudamericano, argentino según unas fuentes, chileno según otras, Juan Molina. Se informó que el famoso empresario, propietario de viñedos, bodegas, grandes extensiones de cultivos frutales, barcos de transporte intercontinentales y de otras industrias dejó escritos dos testamentos. El primero de ellos estaba depositado en la oficina de su abogado personal en tanto que el restante fue hallado junto al occiso e incautado por el juez interviniente, desconociéndose su contenido en razón del secreto del sumario.

Juan Molina comenzó a aparecer en el jet set internacional hace apenas seis años, siendo así el constructor de fortunas que más rápidamente alcanzó la suya.


No pudo determinarse nunca la causa de la muerte de Molina aunque se confirmó que estaba solo en el momento y lugar de su fallecimiento. Según los investigadores, el empresario estaba escribiendo su testamento y, pese a que lo que él allí relata tiene visos de increíble, brindaría una explicación de los últimos años de su vida y de su extraña muerte.

Aquí transcribo esa última voluntad que su abogado entregó a un medio de prensa y que complementa otra versión vinculada en detalle con la distribución de sus bienes, ya que el fallecido no tenía herederos legales.

Desde la miseria más profunda de alguien que era nadie y nada tenía hasta llegar a ser poderoso y poseer más de lo imaginable, un raro suceso marcó su realidad y lo acompañó en su crecimiento económico y social al tiempo que permitía desarrollar en su alma los peores sentimientos que iban carcomiendo sus valores morales.

Un relato que, como verás al final, tiene mucha relación con cada uno de sus lectores porque cualquiera puede convertirse en Juan Molina o en alguien absolutamente diferente. según elija el camino del bien o el camino del mal.

Creo que nunca olvidarás esta historia, una parábola basada en la existencia de quien optó por una de esas posibilidades y sufrió las consecuencias.

¿Cómo adquirir un ebook con la copia de este relato? Escríbeme a danielgalatro@gmail.com o llena el formulario de contacto que encontrarás en este mismo blog, indicando en el asunto "Parábola" y en el contenido el país en el que vives.

Ya ha sido premiado en algún concurso pero necesita que tú lo conozcas y, sin duda, tu opinión será un premio más a sumar a los miles que sus lectores le han brindado desde su aparición en la década de 1970.

Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina



Por qué la ida no es igual a la vuelta - Fuerza de Coriolis


La cosas no suelen resultar como intuíamos que resultarían. Los invito a acompañarme en este análisis de la diferencia entre los tiempos de vuelo en la ida y vuelta de un mismo trayecto.
Veamos un ejemplo que aparece, ¿cuándo no? en la Wikipedia, además de unos cuantos otros lugares de internet.

Un avión sale desde Frankfurt hacia Bogotá. El avión se dirige, sin duda, hacia el oeste. Debajo de él la Tierra gira, como siempre, hacia el este. Se podría suponer que, como Bogotá "se acerca" al avión, el tiempo en llegar a esa ciudad se reduciría un poco.

En cambio, si el avión regresa desde Bogotá hasta Frankfurt estaría volando hacia el este. Debajo de él, la Tierra rotaría también hacia el este, haciendo suponer que Frankfurt estaría "alejándose" del avión, con lo que el tiempo necesario para llegar a esa ciudad debería ser mayor.

"Obvio", aseguraría alguien que se deja guiar por su razonamiento basado en la información incompleta que tiene sobre estas cuestiones.

Reloj en mano, midamos los tiempos reales.

El avión tarda unas 12 horas en ir de Frankfut a Bogotá pero solamente 10 horas en regresar de Bogotá a Frankfurt. Con lo que las suposiciones anteriores se derrumban. ¿Qué ocurrió que no tuvimos en cuenta?

El avión no vuela lo suficientemente alto como para que no influya sobre él la fuerza de gravedad terrestre. Por tanto no es verdad que Frankfurt se esté alejando de él. Todo se está movimiento "en conjunto". Si un helicóptero ascendiera en Bogotá y mantuviera su posición algunas horas, al volver a tierra lo haría exactamente en el mismo lugar en el que ascendió. No habría cambiado su posición relativa con respecto a la Tierra porque ambos están rotando juntos hacia el este.

Vayamos a los cálculos. Si la Tierra rotara a 1600 km/h en la latitud en la que estamos en Bogotá, no lo notaríamos, y antes de despegar diríamos que estábamos "en reposo". Aunque ya vas viendo que no lo estábamos, pues rotábamos con la Tierra y nos movíamos a 1600 km/h.

Pero para un astronauta en la Estación Espacial sí nos estábamos moviendo a esa velocidad. Y Bogotá también. Y Frankfurt también. Bogotá perseguiría a Frankfurt a esa velocidad y Frankfurt escaparía de Bogotá a esa velocidad. Para los observadores en la Tierra o en el avión, es como si todo estuviera en reposo.

Queda una cuestión: si la rotación de la Tierra no influye en ellos, ¿no deberían ser entonces iguales el tiempo de ida y el tiempo de regreso?

El motivo de la diferencia es otro. Por su forma casi esférica, la velocidad de rotación de cualquier punto de la superficie alrededor del eje de la Tierra depende de la latitud geográfica del punto: será máxima en el ecuador y mínima (o nula) en los polos. Cuando el aire va del ecuador a los polos es impulsado por la diferencia de temperaturas y eso lo "desvía" hacia el este. Si el avión va de Bogotá a Frankfurt, el efecto del aire es "a favor" y aumentará su velocidad, disminuyendo el tiempo de viaje. En cambio, si va de Frankfurt a Bogotá será "en contra", disminuirá la velocidad y aumentará el tiempo de viaje.

Ese efecto del viento es la "fuerza de Coriolis". Recibe su nombre de Gaspard Gustav Coriolis, matemático e ingeniero francés que en 1835 expresó que todo sistema en rotación ejerce sobre cualquier objeto que se desplace sobre él una fuerza perpendicular a la dirección de su movimiento torciendo su trayectoria.

Te recomiendo una página que quizá te aclare mejor la cuestión:
http://tallex.at.fcen.uba.ar/index_archivos/page0014.htm

Para que sigas comprobando que lo que William Shakespeare puso en labios de Hamlet tiene permanente vigencia: "Hay más cosas en el cielo y la tierra de las que tu filosofía piensa".

Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
Mayo de 2014