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Éramos pocos... y ahora tenemos internet - por Daniel Galatro


Alguna vez utilicé la idea que hoy adapto a esta nota. Era en el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires y daba nombre a una conferencia que allí dicté para esos profesionales a la que llamé "Éramos pocos y ahora tenemos computadora". De más está que les diga que fue un éxito, no por el disertante sino por el calificado público que siguió interesado mis palabras. Pero eso pertenece al pasado y ahora quiero reflexionar sobre el presente del asunto.

La imagen es de "Dreamstime" y la utilicé porque creo que refleja bastante bien mi opinión al respecto. 

"El ser humano ha logrado avances increíbles que marcan un punto importante en su evolución como género.". ¿Es eso verdad? Absolutamente no. Es solamente una falacia montada en la repetición de una mentira. Podríamos hacerla más creíble si decimos "algunos seres humanos", o mejor, "unos pocos seres humanos", ya que la inmensa mayoría de los 7.000 millones que andamos circulando por el planeta desconocemos esos avances o solamente tenemos un grado de aproximación lejano de la creación y mucho más cercano a ser, en los mejores casos, consumidores de productos que nos integran como torpes usuarios.

Veamos. Si un niño de dos años aprieta un par de teclas de un teléfono celular y se comunica casualmente con el aparato de su abuelita no significa que eso lo haga un genio de la computación, la electrónica o de cualquiera otra técnica o ciencia. ¿Exagero? Creo que no, como tampoco saber pulsar un número determinado en un teléfono y establecer una comunicación con el tío José significa que seamos expertos en ese tema ya que no tenemos ninguna idea profesional de qué hay en nuestro aparato, en el del tío José o entre ambos que permite ese "milagro".

Es más. Cuanto más avanza la tecnología menos usamos nuestro propio cerebro, según dicen los que saben. Echen un vistazo a la ilustración de esta nota y comprenderán por qué la elegí. Disminuyen los requerimientos para permitir nuestra supervivencia individual, lo que hace más fácil hoy acceder a los frutos de árboles de la ciencia sin necesidad de saber más que un mínimo acerca del árbol en sí pero disponiendo de medios económicos para comprar los elementos que exige esa utilización.

Unos poquísimos seres humanos participan de la creación de un avance científico o tecnológico, El resto ignora su existencia o, en algunos casos, aprovecha los beneficios que conlleva. Pero eso no significa que el género humano haya logrado dar un paso adelante.

¿Cómo estamos en este siglo XXI, un tiempo medido a partir de un suceso incomprobable: el nacimiento de alguien que no sabemos si existió realmente, si era lo que nos dijeron que era y que solamente nos abre la opción de creer que esas proposiciones son verdaderas apoyados en un criterio llamado "fe"? Más aún cuando ese mismo método de razonar asevera que el punto de inicio de la medición se dio miles, millones o miles de millones de años antes, según la ciencia (que no es más que una forma moderna de fe).

¿Cómo estamos? Estamos en situaciones muy diferentes según nuestra existencia transcurra en un lugar del planeta o en otro. Pongamos por ejemplo tres individuos: uno nacido y criado en un remoto lugar de la selva amazónica, otro que comenzó y continuó su vida en un lugar como una isla de la Polinesia, y un tercero que nació y transitó la Quinta Avenida de Nueva York. Agreguemos al juego que ninguno de los tres se alejó nunca más de, digamos, 20 kilómetros del lugar en el que fue parido.
Y formulemos a estos individuos una misma pregunta: ¿Cómo es el planeta en el que vives?

¿Qué creen que nos diría el nacido en plena selva amazónica, en seno de una tribu jamás conocido y mucho menos visitada por originarios de un lugar diferente? ¿Qué imágenes almacena en su mente según las fue incorporando en sus años de vida? ¿Cuánto ha evolucionado respecto de sus antepasados, nacidos y criados en el mismo punto geográfico y cultural? ¿Será para él este planeta diferente de lo que para un predecesor suyo era en tiempos prehistóricos?

¿Y qué crees que respondería el habitante de una isla poco conocida de la Polinesia, que pudo asomarse casualmente a avances tecnológicos generados en otros puntos del planeta porque ha visto ocasionalmente sobrevolarlo aviones cada vez más sofisticados, o acercarse buques cruceros con turistas que lo miraban de lejos sin intención de acercarse demasiado? Quizá pienses que el saber de la existencia de algo es una forma de sentir que conoces características de ese algo, que eso representa una ventaja para ti y te da una dosis especial de poder. Entonces puedes dar una versión propia y tal vez más cierta de cómo es el planeta en el que vives.

Finalmente, la respuesta del neoyorquino tendría poca relación con las de los antes consultados. El habitat de la zona aledaña a la Quinta Avenida es muy diferente, con elementos no solamente desconocidos por el nacido en la selva amazónico o mal conocidos por quien reside en una isla polinésica. ¿Comparten el mismo planeta? Probablemente  quien podría juzgar eso es el que ha nacido en Nueva York, quien nos explicaría acerca de su lugar pero también tendría quizá alguna información relativamente válida de la Polinesia y sus islas, de la selva amazónica y sus características, y de otros temas así.

Internet será, posiblemente, el camino tecnológico que irá acercando esos submundos para igualar los conceptos a lo largo y lo ancho del único planeta que compartimos. Pero habrá quienes decidan que mostrar y qué no mostrar a los demás, qué informar y qué no informar, cuánto de veraz tendrá lo que se difunda y cuánto serán mentiras o medias verdades, todo tendiendo a generar y asegurar el poder de dominación del que domina la tecnología por sobre los que la conocen apenas o la ignoran.

Porque el poder de los avances científicos no viene distribuido equitativamente sino que genera un nuevo punto problemático que otro día quizá analicemos.

Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
  

Supertelescopios y exobiología - notas de Fernando Mengui


¡Hola, amigos!

Fernando Mengui, investigador permanente del universo y muy buen amigo nuestro desde hace seguramente varios siglos terrestres de los que no se almacenan recuerdos en la simple memoria de un cerebro humano sino que deben estar registrados en una "nube", nos envió una nota desde su planeta personal.
Al entrar en contacto con nuestra atmósfera, tal nota se fragmentó y solamente pudimos recoger algunos fragmentos que trataré de recomponer como rompecabezas con la ayuda inestimable de ustedes.
Aquí va.

"Christopher Impey es un astrónomo y divulgador que trabaja en la Universidad de Arizona. En su opinión estamos sólo a una década de encontrar -por fin- vida extraterrestre en nuestra galaxia."
" Si estás pensando en un encuentro con OVNIs, o incluso en el hallazgo en Marte de pequeños microbios, te equivocas. Su optimismo se basa en la impresionante mejora en la tecnología de observación de la que vamos a gozar en 10 años, cuando concluyan proyectos tan prometedores como el E-ELT (Telescopio Europeo Extremadamente Grande) del Observatorio Austral Europeo."
De entre la creciente lista de exoplanetas encontrados hasta la fecha, algunos ofrecen muchas esperanzas de ser el perfecto candidato a albergar vida. La nueva generación de telescopios terrestres podrá sacarnos de dudas."

https://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/astronomia-terricolas/detectar-vida-extraterrestre-un-objetivo-al-alcance-090237780.html

"Impey no habla de encontrar vida en nuestro sistema solar. Nada de misiones robóticas a Marte, Europa, o incluso al mucho más sencillo de explorar Encélado. Este astrónomo imagina el momento de confirmar la existencia de vida extraterrestre (probablemente "sólo" microorganismos) de un modo mucho más "burocrático" por así decirlo. Sin la épica del viaje espacial de por medio."

"La capa de ozono (O3) de la Tierra, que nos protege contra la dañina radiación ultravioleta, se generó una vez que existía una gran cantidad de oxígeno disociado (O2) en la atmósfera. Buena parte de la abundancia de oxígeno en la capa gaseosa de nuestro planeta, se debió inicialmente a las reacciones químicas producidas por las cianobacterias, los primeros organismos fotosintéticos. ¿Entonces no bastaría con encontrar oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta para certificar la presencia de vida? Me temo que no."

La imagen que acompaña esta nota es la ilustración artística de un mundo acuático, un planeta totalmente cubierto por agua y sin tierras emergidas.

"El año pasado un estudio realizado por dos investigadores, Robin Wordsworth y Raymond Pierrehumbert, sugirió que en los mundos con grandes cantidades de agua líquida (como los así llamados planetas océano), podrían carecer de vida a pesar de contar con gran cantidad de oxígeno atmosférico. Ese oxígeno, no se habría formado por la acción de organismos, sino que se habría disociado a partir del agua mediante la acción de la luz solar, cuya energía podría dividir las moléculas de H2O en sus dos componentes base, escapando el hidrógeno (más ligero) a espacio, y dejando atrás al oxígeno en el proceso.

https://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/astronomia-terricolas/los-cinco-exoplanetas-m%C3%A1s-habitables-encontrados-hasta-la-155636067.html

"Pero si no vamos a desplazarnos hasta el "punto caliente", ¿cómo estaremos seguros de que el oxígeno, o el metano que encontremos, no se han producido por reacciones químicas asociadas a la geología por ejemplo? 

Los científicos admiten que cuando llegue el momento de afirmar que se ha detectado vida de forma remota, se abrirá un proceso de enorme escrutinio. Para prepararse para el debate que viene, es necesario saber mucho más sobre los procesos no-biológicos, capaces de generar gases a los que consideramos biomarcadores."

"De momento el reto consiste en construir telescopios capaces de "cribar" la cegadora luz de las estrellas madre de esos exoplanetas, y permitirnos estudiar solo la tenue luz que refleja el planeta. Y para eso se están construyendo ahora mismo tres nuevos telescopios de última generación que dejarán anticuado al mismísimo Hubble.
El GMT (Telescopio Gigante Magallanes) producirá imágenes 10 veces más nítidas que las del famoso telescopio espacial, y que se construye en Chile.
El TMT (Telescopio de Treinta Metros) tendrá una visión 12 veces más aguda que la del Hubble, y se construirá en Hawaii si los ecologistas lo permiten, porque hay protestas muy serias.
El que más entusiasmo despierta es el E-ELT, que convertirá en enanos al GMT y al TMT al contar con un espejo con el tamaño de medio campo de fútbol. Su construcción comenzó el año pasado en Cerro Armazones, Chile, y se espera que entre en funcionamiento en 2024.
Este monstruo será capaz de recoger 100.000.000 veces más luz que el ojo humano o lo que es lo mismo, 15 veces mejor que el telescopio espacial Hubble. ¿Será este enorme telescopio el que nos permita resolver la vieja pregunta acerca de si estamos solos en el universo?
Llegan tiempos apasionantes para la astrobiología.