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La importancia de los números para los chinos


Los hablantes del idioma chino usan tres sistemas de numeración escritos: 
-el mundialmente usado sistema indoarábigo, y dos antiguos sistemas propiamente chinos: 
-el clásico sistema de escritura por caracteres (fonético) que aún se usa en algunas ceremonias, comerciales, o cuando se escriben notas de banco como cheques (pues su complejidad dificulta la falsificación). 
-un sistema posicional, el huama (chino tradicional: 花碼, chino simplificado: 花码, pinyin: huāmǎ, literalmente «números floridos o sofisticados») que está siendo gradualmente suplantado por el arábigo. Actualmente, el sistema huāmǎ, es la única variación superviviente del sistema numérico de varillas y se usa exclusivamente en mercados chinos, como Hong Kong.

¿Qué nos va a mí y a ti? - podríamos preguntar parafraseando el evangelio. Parece que mucho. Hace un par de horas, en un programa de TV mencionaron que los chinos tienen elementos en su lenguaje que les facilitan aprender y recordar los números desde que son niños pequeños y, por lo tanto, siempre están y estarán más avanzados en sus estudios matemáticos que lo que los que hablamos otros idiomas podremos lograr.

Si damos por verdadero este concepto, será necesario que los adictos a la ciencia de los números aprendamos, al mismo tiempo, las bases de este idioma que poco a poco va conquistando el mundo, o, mejor dicho, reconquistándolo pues siglos atrás ya lideraba vastas regiones de Asia.

Ya saben, amigos, que disponemos de cinco guías de matemáticas para los estudiantes en español (mejor llamado "castellano"). La información sobre ellas está a su disposición en complejoculturalgalatro@gmail.com. Y quizá, en cualquier momento, pondremos en nuestro fondo editorial también algún ebook de números chinos. ¿Les parece interesante?

Un saludo afectuoso
Complejo Cultural Galatro
Esquel - Chubut - Argentina

Hablando en "argentino" - 1


Los argentinos hablamos en un idioma nacido del antiguo castellano pero crecido en diferentes lugares con distintas variaciones.

¿Es malo eso? No lo es. Es un fenómeno natural que ocurre con todos los idiomas y lenguas de este cambiante mundo en que vivimos.

¿Y qué particularidades tiene ese "idioma argentino"? En realidad, tiene tantas particularidades en cada lugar del país que no puede considerarse un único idioma. Y esas particularidades se deben, dicen los que saben, a las distintas influencias por parte de los grupos indígenas y a las inmigraciones extranjeras. Al menos, eso dicen en internet.

La gente culta acepta menos los cambios y sigue hablando de una forma parecida a la de sus mayores venidos de la península ibérica. Pero la gente común, que es la mayoría, usa menos palabras del castellano y las combina con muchas otras venidas de muy diferentes fuentes.

Echemos un vistazo a algunos de esos cambios.

Los españoles que pronuncian bien el idioma (y no pocos argentinos que también lo hacen) diferencian el sonido de tres letras sibilantes (que suenan con "soplando"): la "s", la "c" y la "z". Pero mucha gente común pronuncia las tres como "s" y no dice "ciruela" (haciéndola sonar "ziruela") sino siruela, o cambia "zapato" por "sapato".

Una "ll" (doble ele) que tiende a aceptarse como dos letras "l" seguidas, no es pronunciada así como debería sino que en muchos lugares del país la han cambiado por una "y" y pronuncian "yama" en vez de "llama", "yave" a cambio de "llave" o "yanto" por "llanto". Pero no es así en todo el país. En la provincia de Corrientes, y por influencia del guaraní que también se habla allí, la "ll" suena, y muy marcada.

Pero en otros lugares del país, el "ll" fue reemplazada por una "i", y dicen "cabaio" y no "caballo", o "iave" en vez de "llave".

Y hay modificaciones todavía más sorprendentes para los turistas que llegan de la Europa hispanoparlante.

En la provincia argentina de La Rioja y en su vecina provincia de Catamarca hacen sonar la "rr" con una "y", y dicen "yisa" en lugar de "risa", o "ayeglo" por "arreglo".

No somos pocos los argentinos que nos "comemos las eses" (ojo, dije "las eses", no "las heces") cuando aparecen al final de una sílaba. Y contamos "uno", "do", tre,... o decimos "ustede", "vo", etc.

Y para terminar esta primera "pasada" por el tema, los argentinos comunes hacemos un desastre por los llamados "pronombres enclíticos", es decir, los que se agregan a un verbo al final, incorporado a la palabra.

Supongamos que invitamos a alguien a tomar asiento. Si hablásemos bien diríamos: "siéntese" pero por estos lugares podemos escuchar que lo dicen acentuado al final: "sientesé".

Y pasaría algo peor con "agárrenlo", donde podríamos escuchar no apenas un "agarrenló" sino, lo que es más increíble, un "agarrenlón". Pero eso merecerá otra parte de la nota que, si les parece, publicaremos más adelante.

Kon hafeto cinsero
Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
Abril de 2014
danielgalatro@gmail.com
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http://elportaldeolgaydaniel.blogspot.com.ar/

¿Cómo hablan los niños argentinos?

Los niños argentinos hablan como sus mayores. De ellos aprenden las formas habituales de expresarse y por ello se ajustan al nivel cultural, a la región en la que habitan, etc. agregando, además, modismos propios de su edad. Los medios de comunicación, especialmente la televisión, también aportan expresiones que surgen de dibujos animados, programas infantiles y juveniles, y otros que casi siempre son generados en otros países y así nutren su vocabulario habitual con elementos que lo modifican.

La lengua escrita no es igual a la hablada. Esta última es más coloquial y se caracteriza con un vocabulario escaso y formas de pronunciación locales que suelen considerarse "vulgares" (del "vulgo" = del "pueblo").

Por ejemplo, a diferencia del habla de España y de otros países americanos, la "s" (sa-se-si-so-su), la "z" (za-ze-zi-zo-zu) y la "c" (ce-ci) suenen en forma idéntica (como "s"). Por ejemplo, "ciruela" suena como "siruela", "zapato" como "sapato", etc.

En casi todo el país, el sonido de la "ll" se igualó al de la "y". "Llamar" se convierte en "yamar", "llanto" es pronunciada como "yanto", etc.  No ocurre esto en la provincia de Corrientes, donde por efecto del guaraní, la "ll" se pronuncia en forma muy marcada. Ni en otras partes del país donde suena como "i", y entonces "caballo" suena "cabaio", ""llave" suena "iave", etc.

En La Rioja y Catamarca, la "rr" se pronuncia como "y". Así "risa" suena "yisa", "arreglo" suena "ayeglo", etc.

Una gran proporción de argentinos "se come las eses" (no las heces, por supuesto). Esto significa que aspira las eses finales que por eso no suenan: "dos" suena "do", "los hijos" suena "lo hijo", etc.

Cuando un verbo lleva un pronomble enclítico (incorporado a la palabra principal) la pronunciación se hace casi desastrosa. "Agárrenlo" se convierte en "agarrenló" o, lo que es peor, en "agarrenlón". "Siéntese" suena "sientensé" (en una forma de singular) o en "sientensén" (en una forma de plural).

En otros verbos se cambia la pronunciación grave por la esdrújula. "Pidamos" se hace "pídamos", "durmamos" suena "duérmamos", y cambios así.

Pero "agarrensén" que vienen más formas de expresarse que los niños acostumbran utilizar (y también sus padres). Porque también hay modificaciones sintácticas.

Lo que llamamos "voseo" es el uso de "vos" en lugar de "tú", cambiando la forma verbal que lo acompaña. "Vos tenés" (por "tú tienes"), que puede llegar a sonar "vó tené".  Y el "vosotros" ha sido reemplazado por "ustedes", con lo que "vosotros sabéis" se expresa como "ustedes saben".

Como en el "future of intention" del inglés, el futuro del indicativo se modifica por una frase con el verbo "ir". "Yo saldré" se hace "voy a salir", por ejemplo.

El las oraciones condicionales aparece un potencial que no corresponde: "Si yo tuviera (o tuviese) dinero lo compraría" se convierte en "si yo tendría dinero lo compraría". El subjuntivo se va perdiendo rápidamente, aquí por influencia de los periodistas en los medios de comunicación orales, quienes son los difusores de esta forma lamentable de expresión. "Si ellos no lo harían los niños no hablarían tan mal" ("Si ellos no lo hicieran...").

"A casa de" o "A la casa de" se han reemplazado por formas tan variadas como "voy de Juan" o "voy a lo de Juan" o "voy donde Juan". 

El "dequeísmo" consiste en utilizar "de que" donde debería decirse solamente "que". "Me dijo de que vendría", "pienso de que va a llover". ¿Cómo saber cuándo corresponde "de que" y cuándo solamente "que". Es muy fácil. Si se reemplaza la expresión que le sigue por "eso", se nota cuando debe usarse cada una.
"Me dijo eso" permite ver que será "Me dijo que vendría" (no suena correcto el "me dijo de eso". "Pienso eso" revelará que habrá que utilizar "pienso que vendría" (porque es evidente que no corresponde "pienso de eso". "Estoy seguro de eso" demuestra que aquí el "de" es correcto: "estoy seguro de que lloverá", por ejemplo.

¿Son errores o son lectos? ¿Está mal que los argentinos hablen "en argentino" y adecuado además a su región de origen? En realidad, no. Porque la discusión es si la gente que se expresa en castellano (ahora mal llamado "español") debe hacerlo como dice la Real Academia de la Lengua, o la Real Academia de la Lengua debe ajustarse a las formas en las que la gente se expresa. Evidentemente, la gente habla como quiere y la Real Academia poco a poco va incorporando esas formas de expresión.

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