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Una incitante invitación para crecer - Por Hugo César Renés



Cada país construye su lugar y su camino a través de su capacidad de responder con lucidez y eficacia a los desafíos y oportunidades que plantea su contexto interno y externo, descansando en sus recursos propios, en la calidad de sus políticas, y en la transformación productiva que logra a través de la acumulación de tecnología y la idoneidad de sus recursos humanos, junto a una amplia base de recursos naturales.

Por lo expresado, bueno sería que le prestáramos atención a los nuevos paradigmas científicos y culturales que silenciosamente con contornos imprecisos nos afectarán en breve.

Cuando la tecnología asombra al mundo y deja espacio para nuevos desarrollos laborales y productivos, lo más importante es estar consciente de lo que realmente sabemos y tenemos, pero más aún lo que ignoramos y debiéramos saber. Esta es la única manera de salir de nuestra actual inconsistencia intelectual y su círculo vicioso que no solo nos provee pobreza, sino que nos aleja del mundo.

De la máquina, como elemento fundamental de un proceso de trabajo, estamos ingresando a otro en donde los elementos esenciales son los conocimientos y competencias del trabajador; de la Revolución industrial estamos pasando a la Revolución Tecnológica y Científica; de una economía de mercado de bienes materiales estamos pasando a una economía de mercado de bienes inmateriales. El Nasdaq como bolsa de valores, Internet, nanotecnología, biotecnología, nuevas técnicas de información y comunicación, etc., son los inicios de esta novedosa forma de trabajar

La Argentina, mi país, su país, dispone de recursos energéticos potenciales (recursos hídricos que pueden duplicar la hidroelectricidad actual, vientos con características excepcionales casi sin aprovechar, recursos uraníferos como para apuntalar la investigación y desarrollo) con diversidad, cantidad como para abastecer satisfactoriamente nuestra demanda interna y a su vez, exportar saldos; el no estar aprovechándolos nos quita competitividad y compromete nuestro crecimiento como país.

Lamentablemente, una parte importante de nuestra juventud no ve en el estudio su futuro, sino que su meta actual es “salvarse” dentro de una política clientelar sin valores ni ideas, farandulizada y corrompida, en la actividad sindical y/ o grupos de acción sociales asistidos desde el Gobierno…

Nos está faltado un régimen político competitivo, no coaliciones clientísticas que para nada conforman un régimen competitivo

Resulta por ello prioritario lograr coincidencias básicas sobre ideas y propuestas referidas al amplio abanico de cuestiones que afecta la vida de la gente, para que en nuestro Honorable Congreso de la Nación, en las distintas Legislaturas provinciales y en los respectivos Concejos Deliberantes se transite el enriquecedor y benéfico camino del debate de ideas.

En azul y blanco,
Hugo César Renés

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