El sistema métrico decimal es un sistema de unidades de longitud basado en el metro, en el cual los múltiplos y submúltiplos de cada unidad de medida están relacionadas entre sí por múltiplos o submúltiplos de base 10. El sistema métrico fue una de las muchas reformas aparecidas durante el periodo de la Revolución Francesa. Entre 1789 y 1799. Ningún otro aspecto de la ciencia aplicada afecta al curso de la actividad humana tan directa y universalmente.
Fue implantado por la Primera Conferencia General de Pesos y Medidas (París, 1889); se pretendía buscar un sistema de unidades único para todo el mundo y así facilitar el intercambio científico, cultural, comercial, de datos...
Como unidad de medida de longitud se adoptó el metro, definido como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre, cuyo patrón se reprodujo en una barra de platino iridiado. El original se depositó en París y se hizo una copia para cada uno de los veinte países firmantes del acuerdo.
El proceso previo había culminado en Francia con la proclamación el 22 de junio de 1799 del sistema métrico con la entrega a los Archivos de la República de los patrones del metro y el kilogramo, confeccionados en aleación de platino e iridio, presenciados por funcionarios del gobierno francés y de varios países invitados y muchos renombrados científicos de la época. Pronto se extendió su uso por otras naciones de Europa como en Hungría, donde fue adoptado luego de la Revolución húngara de 1848.
Para determinar la longitud del metro, los astrónomos Jean Baptiste Delambre y PFA Mechain dirigieron una nueva prospección entre Dunkerke, en el Canal de la Mancha en Francia, y Barcelona, España, en la Costa Mediterránea. Este trabajo fue comenzado en 1792 y completado en 1798, resistiendo las tribulaciones del "reino del terror" y el torbellino de la revolución. Ahora sabemos que el cuadrante de la Tierra es 10.001.966 metros (en el modelo WGS 84), en lugar de exactamente 10.000.000 de metros como fue inicialmente planeado. La principal fuente de error fue el valor que asumieron en la planitud de la tierra y que usaron para corregir el achatamiento.
El sistema métrico se adoptó oficialmente el 7 de abril de 1795. El gobierno gestó un decreto (Loi du 18 germinal, an III) formalizando la adopción de las definiciones y términos que están hoy en uso. Se construyó una barra de metal para representar el metro provisional, obtenido de las mediciones de Lacaille , y se derivó un modelo provisional para el kilogramo.
En EEUU la situación política al final del siglo XVIII también hacía no práctica la consideración del sistema métrico. Las tensas relaciones con Francia hicieron que el presidente federalista John Adams se preparara para una invasión de ese país. Por consiguiente en 1798, cuando dignatarios de países extranjeros se reunieron en París para aprender del progreso francés con la reforma metrológica, los Estados Unidos no fueron invitados. No hubo otra consideración seria del sistema métrico hasta después de la Guerra Civil. En 1866, bajo la supervisión de la Academia Nacional de Ciencias, el sistema métrico fue hecho legal por el 390 Congreso. El Presidente Andrew Johson firmó el Acta como ley el 28 de Julio.
Los Estados Unidos recibieron los metros 21 y 27 y los kilogramos 4 y 20. El 2 de enero de 1890 los sellos de las cajas embarcadas para el metro 27 y el kilogramo 20 fueron abiertas en una ceremonia oficial en la Casa Blanca con el presidente Benjamin Harrison. Los modelos fueron depositados en la Oficina de Pesos y Medidas de la Vigilancia de Costas y Geodesia de los Estados Unidos.
Las mejoría posterior de los sistemas de medición tanto del tamaño de la Tierra como de las propiedades del agua mostraron discrepancias con los patrones. La Revolución Industrial estaba ya en camino y la normalización de las piezas mecánicas, fundamentalmente tornillos y tuercas, era de la mayor importancia y estos dependían de mediciones precisas. A pesar de que las discrepancias que se encontraron habrían quedado totalmente enmascaradas en las tolerancias de fabricación de la época, cambiar los patrones de medida para ajustarse a las nuevas mediciones hubiera sido impráctico, particularmente cuando nuevos y mejores instrumentos acabarían encontrando nuevos valores cada vez más precisos.
Por ello se decidió romper con la relación que existía entre los patrones y sus fuentes naturales de tal forma que los patrones en sí se convirtieron en la base del sistema y permanecieron como tales hasta 1960, año en el que el metro fue nuevamente redefinido en función de propiedades físicas.
Luego, en 1983, la Conferencia General de Pesos y Medidas celebrada en París hace una nueva definición del metro como la distancia recorrida por la luz en vacío durante 1/299.792.458 segundo.
De esta forma, el metro recobró su relación con un fenómeno natural, esta vez realmente inmutable y universal.
Fuentes: Wikipedia y otras.
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¿Es posible viajar en el tiempo? - Stephen Hawking sugiere...
Es indispensable abrir la mente a la idea de la cuarta dimensión: el tiempo.
Opciones para moverse dentro del tiempo:
1- Los agujeros de gusano:
Están a nuestro alrededor, en las grietas del espacio y del tiempo, pero son demasiado pequeños para poderlos ver. En la escala más pequeña, incluso más pequeña que las moléculas y los átomos, existe la espuma cuántica. Aquí es donde existen los agujeros de gusano, pequeños túneles o atajos a través del espacio y el tiempo. Se forman y desaparecen constantemente. Por ahora, un hombre no cabe en uno de ellos.
2) Los agujeros negros:
El tiempo va más rápido en el espacio. La masa de la Tierra arrastra al tiempo y lo hace más lento. En el centro de la Vía Láctea, a 26.000 años luz de nosotros, está el objeto más pesado de la galaxia: un agujero negro super masivo que disminuye la velocidad del tiempo más que cualquier otra cosa en la galaxia. ¿El problema? Acercarse a un agujero negro es excesivamente peligroso.
3) Viajar a casi la velocidad de la luz:
Viajar a casi 186.000 millas por segundo (300.000 km/seg), nos transportaría al futuro. Si queremos viajar al futuro, simplemente tenemos que ir muy rápido, algo que sólo es posible en el espacio.
Fuente: ABC.es - MADRID - 08-05-10
Opciones para moverse dentro del tiempo:
1- Los agujeros de gusano:
Están a nuestro alrededor, en las grietas del espacio y del tiempo, pero son demasiado pequeños para poderlos ver. En la escala más pequeña, incluso más pequeña que las moléculas y los átomos, existe la espuma cuántica. Aquí es donde existen los agujeros de gusano, pequeños túneles o atajos a través del espacio y el tiempo. Se forman y desaparecen constantemente. Por ahora, un hombre no cabe en uno de ellos.
2) Los agujeros negros:
El tiempo va más rápido en el espacio. La masa de la Tierra arrastra al tiempo y lo hace más lento. En el centro de la Vía Láctea, a 26.000 años luz de nosotros, está el objeto más pesado de la galaxia: un agujero negro super masivo que disminuye la velocidad del tiempo más que cualquier otra cosa en la galaxia. ¿El problema? Acercarse a un agujero negro es excesivamente peligroso.
3) Viajar a casi la velocidad de la luz:
Viajar a casi 186.000 millas por segundo (300.000 km/seg), nos transportaría al futuro. Si queremos viajar al futuro, simplemente tenemos que ir muy rápido, algo que sólo es posible en el espacio.
Fuente: ABC.es - MADRID - 08-05-10
Restauración de la Física Clásica - Una polémica visión del tema
Enviado por José Miguel Ledesma
a monografías.com
Según su autor, esta monografía constituye una explicación novedosa de la incongruencia entre la física de Newton y la electrodinámica de Maxwell cuya errónea interpretación descarriló la física hasta la teoría de la relatividad de Einstein. El entendimiento de este artículo y la realización del experimento que se describe conducirán a la restauración de la física clásica conduciendo a su redil los fenómenos que no logra reunir la física moderna.
Sobre el experimento que reivindica la validez general del principio de relatividad de Galileo
La verdadera interpretación del experimento de Michelson-Morley (por nombrar el más conocido y utilizado para justificar el advenimiento de la teoría de la relatividad restringida), es diametralmente opuesta a la aceptada por el común de los científicos desde hace décadas: lo que en realidad expresa el resultado de esta experiencia es la validez universal del principio de relatividad de Galileo y de las leyes de Newton.
Nada personal tengo contra los físicos pero aunque estos se exasperen siento la responsabilidad de decirles que su juicio sufre de aberración congénita.
La razón de esta escalofriante realidad, dado que de ellos depende nuestra visión del Universo, es la hipótesis del "espacio absoluto", que por un tiempo se denominó "éter" y hoy: "espacio-tiempo".
Por causa de Einstein, el espacio concebido como un ente concreto no fue en realidad extirpado de la física sino reciclado con propiedades ilógicas y quimérico apodo.
Este sempiterno y subyacente supuesto universal, opuesto sin remedio al principio de relatividad, parecería emitido de modo persistente desde los archivos más antiguos de sus psiquis, y es causa -para darle alguna explicación a tamaña desventura intelectual- de que sus modernas cortezas cerebrales no logren fundar conciencia de que lo demostrado en dicho experimento es la relatividad de la velocidad de la luz, que esta sí depende del estado de movimientode la fuente y/o del observador y que transparencias y espejos se comportan como nuevas fuentes.
Esta legítima explicación ya había sido propuesta hace más de un siglo ni bien conocido el imprevisto resultado de dicho experimento, pero hubo de sucumbir bajo el enorme peso del referido preconcepto.
No sería necesario extenderse más ya que está todo dicho: por no aferrarse en su momento a la lógica conclusión de que cristales y espejos cambian la velocidad de la luz, ahora vivimos en los tiempos de la relatividad einsteiniana. Tan enraizada está hoy esta teoría y tan renuentes a revisarla los que viven de ella que pareciera ser tarde para dar marcha atrás. Hoy los físicos se niegan terminantemente a escuchar argumentos en su contra.
No obstante, Einstein tenía razón en muchas otras cosas: en que la estupidez humana no tiene límites, por ejemplo.
"¿Cómo diablos revertir esta situación? ¡Qué se puede hacer!"
En vista de que no hay modo en que la lógica atraviese la barrera de prejuicios, sumado a la creencia en que la física moderna está más allá de su jurisdicción, no parece haber esperanza de que una argumentación destinada a rescatar a los físicos del error en que se encuentran logre su objetivo -durante diecinueve años las conclusiones aquí expuestas han sido automáticamente calificadas de erróneas sin haber sido su lectura siquiera considerada. Pero a la larga o a la corta la verdad saldrá a la luz y espero que podamos verlo, porque este punto de vista tiene a favor que fundamenta un sinnúmero de experimentos posibles para su verificación, muchos de ellos realizables con recursos caseros como el de este informe. Algún grupo de adolescentes, con más ganas que dinero, podría construir diversos aparatos que derribarían el paradigma vigente.
Por mi parte he realizado algunas pruebas con dispositivos lamentables. No he hecho más por circunstancias que no tiene sentido enumerar aquí (falta de tiempo y colaboradores, más que nada). El alentador resultado observado es insuficiente, a mi juicio, para convocar a una demostración. (Cuando los hermanos Wright hicieron la primera exhibición de su aeroplano, no todo el mundo fue convencido de que el aparato en realidad voló... y cuando Galileo pretendió que algunos personajes importantes de su época constataran por sí mismos sus observaciones mediante su telescopio, se negaron totalmente).
No obstante difundí por Email el resultado de mi experimento para ver si conseguía entusiastas que me ayudaran a mejorarlo y no obtuve el menor eco.
Este experimento es inmune a las estrambóticas interpretaciones que padecen los realizados hasta ahora: bajo condiciones adecuadas la Naturaleza respaldará con seguridad el análisis que a continuación desvela la fatuidad del edificio teórico corriente, lo cual es lapidario para la relatividad einsteiniana ya que impugna su principio de constancia de la velocidad de la luz.
Este dispositivo demuestra, sin dar lugar a otra interpretación, que la luz directa emitida por un arco voltaico consta de mayores y menores velocidades de la que hoy es considerada única...
La monografía completa en;
http://www.monografias.com/trabajos64/restauracion-fisica-clasica/restauracion-fisica-clasica.shtml?news
a monografías.com
Según su autor, esta monografía constituye una explicación novedosa de la incongruencia entre la física de Newton y la electrodinámica de Maxwell cuya errónea interpretación descarriló la física hasta la teoría de la relatividad de Einstein. El entendimiento de este artículo y la realización del experimento que se describe conducirán a la restauración de la física clásica conduciendo a su redil los fenómenos que no logra reunir la física moderna.
Sobre el experimento que reivindica la validez general del principio de relatividad de Galileo
La verdadera interpretación del experimento de Michelson-Morley (por nombrar el más conocido y utilizado para justificar el advenimiento de la teoría de la relatividad restringida), es diametralmente opuesta a la aceptada por el común de los científicos desde hace décadas: lo que en realidad expresa el resultado de esta experiencia es la validez universal del principio de relatividad de Galileo y de las leyes de Newton.
Nada personal tengo contra los físicos pero aunque estos se exasperen siento la responsabilidad de decirles que su juicio sufre de aberración congénita.
La razón de esta escalofriante realidad, dado que de ellos depende nuestra visión del Universo, es la hipótesis del "espacio absoluto", que por un tiempo se denominó "éter" y hoy: "espacio-tiempo".
Por causa de Einstein, el espacio concebido como un ente concreto no fue en realidad extirpado de la física sino reciclado con propiedades ilógicas y quimérico apodo.
Este sempiterno y subyacente supuesto universal, opuesto sin remedio al principio de relatividad, parecería emitido de modo persistente desde los archivos más antiguos de sus psiquis, y es causa -para darle alguna explicación a tamaña desventura intelectual- de que sus modernas cortezas cerebrales no logren fundar conciencia de que lo demostrado en dicho experimento es la relatividad de la velocidad de la luz, que esta sí depende del estado de movimientode la fuente y/o del observador y que transparencias y espejos se comportan como nuevas fuentes.
Esta legítima explicación ya había sido propuesta hace más de un siglo ni bien conocido el imprevisto resultado de dicho experimento, pero hubo de sucumbir bajo el enorme peso del referido preconcepto.
No sería necesario extenderse más ya que está todo dicho: por no aferrarse en su momento a la lógica conclusión de que cristales y espejos cambian la velocidad de la luz, ahora vivimos en los tiempos de la relatividad einsteiniana. Tan enraizada está hoy esta teoría y tan renuentes a revisarla los que viven de ella que pareciera ser tarde para dar marcha atrás. Hoy los físicos se niegan terminantemente a escuchar argumentos en su contra.
No obstante, Einstein tenía razón en muchas otras cosas: en que la estupidez humana no tiene límites, por ejemplo.
"¿Cómo diablos revertir esta situación? ¡Qué se puede hacer!"
En vista de que no hay modo en que la lógica atraviese la barrera de prejuicios, sumado a la creencia en que la física moderna está más allá de su jurisdicción, no parece haber esperanza de que una argumentación destinada a rescatar a los físicos del error en que se encuentran logre su objetivo -durante diecinueve años las conclusiones aquí expuestas han sido automáticamente calificadas de erróneas sin haber sido su lectura siquiera considerada. Pero a la larga o a la corta la verdad saldrá a la luz y espero que podamos verlo, porque este punto de vista tiene a favor que fundamenta un sinnúmero de experimentos posibles para su verificación, muchos de ellos realizables con recursos caseros como el de este informe. Algún grupo de adolescentes, con más ganas que dinero, podría construir diversos aparatos que derribarían el paradigma vigente.
Por mi parte he realizado algunas pruebas con dispositivos lamentables. No he hecho más por circunstancias que no tiene sentido enumerar aquí (falta de tiempo y colaboradores, más que nada). El alentador resultado observado es insuficiente, a mi juicio, para convocar a una demostración. (Cuando los hermanos Wright hicieron la primera exhibición de su aeroplano, no todo el mundo fue convencido de que el aparato en realidad voló... y cuando Galileo pretendió que algunos personajes importantes de su época constataran por sí mismos sus observaciones mediante su telescopio, se negaron totalmente).
No obstante difundí por Email el resultado de mi experimento para ver si conseguía entusiastas que me ayudaran a mejorarlo y no obtuve el menor eco.
Este experimento es inmune a las estrambóticas interpretaciones que padecen los realizados hasta ahora: bajo condiciones adecuadas la Naturaleza respaldará con seguridad el análisis que a continuación desvela la fatuidad del edificio teórico corriente, lo cual es lapidario para la relatividad einsteiniana ya que impugna su principio de constancia de la velocidad de la luz.
Este dispositivo demuestra, sin dar lugar a otra interpretación, que la luz directa emitida por un arco voltaico consta de mayores y menores velocidades de la que hoy es considerada única...
La monografía completa en;
http://www.monografias.com/trabajos64/restauracion-fisica-clasica/restauracion-fisica-clasica.shtml?news
Juan Carlos García profundiza en la vida y las teorías de Albert Einstein
La teoría de la relatividad:
más de un siglo de vida
Por Juan Carlos García
© Especial para mediaIsla
Con una centena de años a cuestas, a la Teoría de la Relatividad luce más joven que nunca. Para compartir con todos en Media Isla, les presento unas reflexiones sobre E=mc2. Es una fórmula tremendamente simple y maravillosamente compleja. Gran parte de los misterios del universo quedan del todo esclarecidos gracias a ella. Por medio de E=mc2, la Teoría de la Relatividad ha sido probada hasta en un 99%. Que un cerebro humano haya sido capaz de sospechar que la materia y la energía son dos manifestaciones de la misma cosa, prueba que el Dr. Einstein fue un verdadero genio.
Que una persona haya descubierto que espacio y tiempo también son dos manifestaciones de la misma cosa, demuestra lo privilegiado de la mente creadora de Don Albert. Es más: que alguien haya sido capaz de establecer que el tiempo y el espacio se curvan ante la presencia de masa, lo que se manifiesta ante nuestros ojos como la fuerza de gravedad, deja claro que el inmenso talento del científico alemán no ha tenido parangón en la historia de la ciencia.
A su vez, este sabio deslumbrante demostró que la curvatura del espacio-tiempo afecta la trayectoria de los cuerpos móviles, incluida la luz. De este modo, la tesis de Einstein desplaza de golpe a la ciencia de Newton, que tenía casi 400 años de autoridad física. Igualmente, afirmar que "El universo es finito pero ilimitado" es una contundente muestra de su capacidad para elaborar conceptos. Para muchos, semejante postulado suena a contradicción, pero es una proclamación llena de profundidad y elegancia.
Con su fórmula E=mc2 todo quedó claro: la fuerza de gravedad, la expansión del universo, la materia oscura, los agujeros negros, los agujeros de gusano, los pulsares, las estrellas de neutrones, la naturaleza del Sol y la cantidad de vida que le queda por delante. A causa de dichas 4 siglas, quizás la teoría de cuerdas del mundo sub-atómico y de mecánica cuántica, queden a la postre finalmente comprendidos.
Sin embargo, Einstein fue arrastrado por el vendaval de la política, pese a ser el primer enemigo de este quehacer humano. Albert Einstein aborrecía la política y a los políticos.
Curioso es que el gran pacifista que fue Albert Einstein, urgió al presidente de los Estados Unidos a construir la bomba atómica. La carta fue enviada al presidente Franklin D. Roosevelt, pero quien la ejecutó fue su sucesor, el presidente Truman. Sólo se construyeron dos bombas. No había más en 1945. Eran dos artefactos enormes: Trinity fue el apodo para el lanzamiento de prueba, como Fatman (Gordito) lo fue para el escenario real de Hiroshima. Si fallaban o no lograban persuadir a Japón de rendirse, la Segunda Guerra Mundial habría continuado, quién sabe a costo de cuántas muertes y cuántas bombas más.
Cuando niño, Einstein cayó enfermo. Estando en cama su padre le regaló una brújula, que fue la clave de muchos de sus hallazgos, según explicó años más adelante. ¿Pero qué tiene que ver una brújula con su fórmula? Nada. Pero despertó su imaginación, que fue lo importante. Un dato al margen: se dice que tuvo muchas amantes, todas aprobadas por su segunda esposa, ya que con ella firmó un acuerdo sui generis matrimonial, en una de cuyas cláusulas le permitía tomarse esta clase de libertades de aposento. Quizás, como en todo, meros chismes de postín científico.
Al centro de un lago se le vería tocar el violín, a solas, reiteradas veces con la complicidad de su silencio, y bajo el plafón de la noche tachonado de estrellas. El Dr. Einstein aseguraba que la moralidad no era dictada por Dios sino escrita por la humanidad. La ética, -dijo muchas veces- es una preocupación exclusivamente humana, sobre la que no hay ninguna autoridad sobrehumana. Vegetariano el resto de su vida desde los 60, creyó fuertemente en el renacer de nuestra especie, pero a costa de mucho sacrificio.
Pese a su talento superior, el Dr. Einstein era un matemático relativamente pobre. Basta decir que no aprobó su examen de admisión a la universidad. Su esposa, Mileva, era quien muchas veces lo asistía en dicha materia. Algunos extraviados han llegado a afirmar que su fórmula se la dictó un extraterrestre, ya que ningún ser humano estaría en capacidad de elaborarla. Como ser humano al fin, cometió hasta 6 errores de cálculo al intentar explicar matemáticamente su fórmula.
Un alumno suyo logró sacarlo de uno de sus errores llenado delante de él 5 pizarras de cálculos. Einstein le quedó hondamente agradecido. Se le llama el genio de las 23 errores, ya que esa fue la cantidad de metidas de pata que cometió en nombre de la ciencia, un número muy alto de errores fácilmente perdonables gracias a su resplandeciente joya universal: E=mc2. Dicha fórmula ha sido reproducida en 90 de los 101 pisos del Taipei 1001, de Taiwán y ha sido formada por 20 mil estudiantes para establecer un récord Guinness.
[Juan Carlos García, además de periodista y escritor, es astrónomo, graduado en Cambridge, England, en 1982]
más de un siglo de vida
Por Juan Carlos García
© Especial para mediaIsla
Con una centena de años a cuestas, a la Teoría de la Relatividad luce más joven que nunca. Para compartir con todos en Media Isla, les presento unas reflexiones sobre E=mc2. Es una fórmula tremendamente simple y maravillosamente compleja. Gran parte de los misterios del universo quedan del todo esclarecidos gracias a ella. Por medio de E=mc2, la Teoría de la Relatividad ha sido probada hasta en un 99%. Que un cerebro humano haya sido capaz de sospechar que la materia y la energía son dos manifestaciones de la misma cosa, prueba que el Dr. Einstein fue un verdadero genio.
Que una persona haya descubierto que espacio y tiempo también son dos manifestaciones de la misma cosa, demuestra lo privilegiado de la mente creadora de Don Albert. Es más: que alguien haya sido capaz de establecer que el tiempo y el espacio se curvan ante la presencia de masa, lo que se manifiesta ante nuestros ojos como la fuerza de gravedad, deja claro que el inmenso talento del científico alemán no ha tenido parangón en la historia de la ciencia.
A su vez, este sabio deslumbrante demostró que la curvatura del espacio-tiempo afecta la trayectoria de los cuerpos móviles, incluida la luz. De este modo, la tesis de Einstein desplaza de golpe a la ciencia de Newton, que tenía casi 400 años de autoridad física. Igualmente, afirmar que "El universo es finito pero ilimitado" es una contundente muestra de su capacidad para elaborar conceptos. Para muchos, semejante postulado suena a contradicción, pero es una proclamación llena de profundidad y elegancia.
Con su fórmula E=mc2 todo quedó claro: la fuerza de gravedad, la expansión del universo, la materia oscura, los agujeros negros, los agujeros de gusano, los pulsares, las estrellas de neutrones, la naturaleza del Sol y la cantidad de vida que le queda por delante. A causa de dichas 4 siglas, quizás la teoría de cuerdas del mundo sub-atómico y de mecánica cuántica, queden a la postre finalmente comprendidos.
Sin embargo, Einstein fue arrastrado por el vendaval de la política, pese a ser el primer enemigo de este quehacer humano. Albert Einstein aborrecía la política y a los políticos.
Curioso es que el gran pacifista que fue Albert Einstein, urgió al presidente de los Estados Unidos a construir la bomba atómica. La carta fue enviada al presidente Franklin D. Roosevelt, pero quien la ejecutó fue su sucesor, el presidente Truman. Sólo se construyeron dos bombas. No había más en 1945. Eran dos artefactos enormes: Trinity fue el apodo para el lanzamiento de prueba, como Fatman (Gordito) lo fue para el escenario real de Hiroshima. Si fallaban o no lograban persuadir a Japón de rendirse, la Segunda Guerra Mundial habría continuado, quién sabe a costo de cuántas muertes y cuántas bombas más.
Cuando niño, Einstein cayó enfermo. Estando en cama su padre le regaló una brújula, que fue la clave de muchos de sus hallazgos, según explicó años más adelante. ¿Pero qué tiene que ver una brújula con su fórmula? Nada. Pero despertó su imaginación, que fue lo importante. Un dato al margen: se dice que tuvo muchas amantes, todas aprobadas por su segunda esposa, ya que con ella firmó un acuerdo sui generis matrimonial, en una de cuyas cláusulas le permitía tomarse esta clase de libertades de aposento. Quizás, como en todo, meros chismes de postín científico.
Al centro de un lago se le vería tocar el violín, a solas, reiteradas veces con la complicidad de su silencio, y bajo el plafón de la noche tachonado de estrellas. El Dr. Einstein aseguraba que la moralidad no era dictada por Dios sino escrita por la humanidad. La ética, -dijo muchas veces- es una preocupación exclusivamente humana, sobre la que no hay ninguna autoridad sobrehumana. Vegetariano el resto de su vida desde los 60, creyó fuertemente en el renacer de nuestra especie, pero a costa de mucho sacrificio.
Pese a su talento superior, el Dr. Einstein era un matemático relativamente pobre. Basta decir que no aprobó su examen de admisión a la universidad. Su esposa, Mileva, era quien muchas veces lo asistía en dicha materia. Algunos extraviados han llegado a afirmar que su fórmula se la dictó un extraterrestre, ya que ningún ser humano estaría en capacidad de elaborarla. Como ser humano al fin, cometió hasta 6 errores de cálculo al intentar explicar matemáticamente su fórmula.
Un alumno suyo logró sacarlo de uno de sus errores llenado delante de él 5 pizarras de cálculos. Einstein le quedó hondamente agradecido. Se le llama el genio de las 23 errores, ya que esa fue la cantidad de metidas de pata que cometió en nombre de la ciencia, un número muy alto de errores fácilmente perdonables gracias a su resplandeciente joya universal: E=mc2. Dicha fórmula ha sido reproducida en 90 de los 101 pisos del Taipei 1001, de Taiwán y ha sido formada por 20 mil estudiantes para establecer un récord Guinness.
[Juan Carlos García, además de periodista y escritor, es astrónomo, graduado en Cambridge, England, en 1982]
Qué es un "agujero negro"

Un agujero negro es una región finita del espacio-tiempo, con un campo gravitatorio tan fuerte que ni siquiera la radiación electromagnética puede escapar de su proximidad.
Un campo de estas características puede corresponder a un cuerpo de alta densidad con una masa relativamente pequeña -como la del Sol o menor- que está condensada en un volúmen mucho menor, o a un cuerpo de baja densidad con una masa muy grande, como una colección de millones de estrellas en el centro de una galaxia.
Es un "agujero" porque las cosas pueden caer, pero no salir de él, y es negro porque es la superficie límite del espacio a partir de la cual ninguna partícula puede salir, incluyendo la luz. Cualquier evento que ocurra en su interior queda oculto para siempre para alguien que lo observe desde afuera. Otra forma de decirlo es que un agujero negro es un objeto para el que la velocidad de escape es mayor que la velocidad de la luz, conocido como el último límite de velocidad en el universo.
De una monografía publicada por Roberto
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