El sueño: eliminación de residuos del cerebro


Investigadores de la Universidad de Rochester (EE UU) han llevado a cabo un estudio que demuestra la naturaleza reparadora del sueño y que podría explicar por qué necesitamos dormir, según publica la revista Science en su última edición.
"Dormimos para limpiar el cerebro; dormir parece ser el resultado de la liquidación activa de los subproductos de la actividad neuronal que se acumulan durante la vigilia", explica Maiken Nedergaard, autora principal del artículo, en declaraciones a la agencia SINC. 
En concreto, su trabajo apunta que durante el sueño el cerebro es muy activo en la eliminación de residuos, como la proteína beta-amiloide responsable de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos.
El conocido como 'sistema glinfático', que fue descubierto el año pasado por los mismos investigadores, suple el papel del sistema responsable de la eliminación de residuos celulares en el resto del cuerpo –el sistema linfático–, cuya función no se extiende a este órgano.
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Hipótesis: generación y pruebas


Dicen los que saben que una hipótesis es la suposición de una cosa para inferir de ella una consecuencia.

Es una proposición que puede, como todas las proposiciones, ser verdadera o falsa, y cuando se aplica ese rigor que hemos dado en llamar "científico", no existe una tercera posibilidad.

Cualquier persona puede generar una hipótesis, y de hecho lo hace en la enorme mayoría de los casos. Pero algunos pocos lo hacen en base a un conocimiento cierto y sólido del tema al que desean sumar su pensamiento.

Y son gentes de todas las disciplinas que ayudan así al crecimiento del saber humano.

En la ciencia tradicional, alguien propone una hipótesis y luego presenta los argumentos que avalan que es verdadera. En algunas otras áreas, se propone la hipótesis contraria y es ésa la que se prueba para verificar si es verdadera o falsa. Si la contraria es verdadera, obviamente, la presentada inicialmente es falsa, y viceversa, si la contraria es falsa la presentada puede estimarse como verdadera. Aunque veremos que hay errores que pueden surgir en la decisión final.

Mendenhall y Reinmuth han publicado en uno de sus libros sobre Estadística algunos conceptos interesantes referidos a las pruebas que desde esa ciencia se hacen a las hipótesis para verificar que son falsas o son ciertas y dentro de qué límites puede asegurarse que lo sean.

La pregunta que surge a quien se aproxima a este tema de evaluación estadística de la veracidad de una hipótesis es ¿por qué evaluar una demostrando cómo es la opuesta? Y me permito transcribir su explicación con algunas adaptaciones.

"Si la hipótesis de investigación (llamada 'hipótesis alternativa') es verdadera, la prueba de la hipótesis contraria (llamada 'hipótesis nula') deberá conducir a su rechazo. En este caso siempre hay un margen de error calculable que indica los límites de confianza de la decisión tomada. Es decir, si se rechaza la hipótesis nula se conoce inmediatamente la probabilidad matemática de haber cometido un error al aceptar la hipótesis alternativa.

Pero si se prueba que la hipótesis alternativa es verdadera deberá medirse la probabilidad matemática de haber cometido un error al rechazar la hipótesis nula, y el cálculo en este caso es mucho más complejo. Por eso los estadísticos prefieren seguir el camino "por contradicción" e intentan probar que la hipótesis nula es falsa para certificar que la postulada inicialmente es verdadera."

Parece algo confuso al principio pero se va aclarando con el uso de este criterio. De todos modos, nuestra hipótesis
- si es verdadero que es verdadera, será verdadera (+ x + = +).
- si es verdadero que es falsa, será falsa (+x-=-).
- si es falso que es verdadera, será falsa (-x+=-).
- si es falso que es falsa, será verdadera (-x-=+).

Entonces, repasando ideas:
- La "hipótesis alternativa" es la hipótesis de investigación, la que deseamos verificar que es verdadera.
- La ""hipótesis nula" es la contraria a la hipótesis de investigación, la que deseamos verificar que es falsa.
- No probamos la veracidad de la "hipótesis alternativa" sino que probamos la veracidad de la "hipótesis nula", y es ésta la que sometemos a prueba.

Cuando analizamos estadísticamente la variable de prueba (la que corresponde a la hipótesis nula), puede caer en la "región de aceptación" o en la "región de rechazo" por debajo de la "curva de campana" o "curva de distribución normal". Si la "hipótesis nula" toma un valor en la región de rechazo, entonces se acepta la "hipótesis alternativa". Si la "hipótesis nula" toma un valor en la región de aceptación, entonces se rechaza la "hipótesis alternativa".

Pero este procedimiento de decisión tiene dos puntos débiles (como tiene puntos débiles cualquier decisión que tomamos en la vida). Se los llama "error tipo I" y "error tipo II".
El error tipo I se comete cuando se rechaza una hipótesis nula cuando es cierta.
El error tipo II es no rechazar la hipótesis nula cuando es falsa.

El riesgo de cometer alguno de esos errores depende de las características de las hipótesis en juego y de los cálculos que hagamos para probar su veracidad o falsedad.

Como somos humanos y tenemos claro que siempre tendremos un riesgo de error al tomar una decisión, en este caso fijamos algún tipo de límite o imprecisión que nos permitiremos (toleraremos) cuando expresemos cuál de las hipótesis es verdadera y cuál no lo es.

Trataremos muchos otros temas relacionados con la Estadística en futuras entradas en este blog. Al menos, hay una buena probabilidad de que efectivamente lo hagamos aunque también hay una probabilidad de que no lo hagamos. Pongámonos un margen de error aceptable, por ejemplo, un 5%. Así que, con una probabilidad del 95%, los saludo hasta la próxima nota.

Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Argentina - Oct. 2013
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El queso y el calor


Antes de ser cocinado, el queso que se utiliza para fundir contiene moléculas proteicas de cadena larga, es decir, compuestas por una gran cantidad de átomos. Estas moléculas suelen estar ovilladas en una masa grasa. Cuando el queso se calienta, las grasas y las proteínas se mezclan formando un grupo compacto de fibras que resulta fácil quebrar. Por ejemplo, cuando alguien introduce un tenedor en el queso fundido recién salido del horno, el cubierto actúa como un peine que convierte las cadenas en estrías. En esencia, sería algo parecido a extraer un hilo de un ovillo de lana.

Este proceso se puede reproducir en otros muchos materiales que contienen compuestos de cadena larga, por ejemplo los que proceden de la química del carbono bien por vía natural o por síntesis. Es el caso de los polímeros utilizados, por ejemplo, en la confección de las bolsas de plástico. Si usted hace la prueba y calienta una de estas bolsas, se dará cuenta de que su aspecto es muy similar al del queso fundido: también es elástico y puede descomponerse en hilos pegajosos.

Es más, algunos expertos proponen que la longitud que estas hebras adquieren antes de partirse puede servir para medir la cantidad de moléculas de proteínas que contiene el queso. Sería como ver en directo un fenómeno químico.

Fuente: Muy Interesante 02/06/1999
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Cómo mejorar la concentración



Exámenes, redacción de informes, resolver problemas laborales… Muchas de nuestras actividades diarias requieren una buena dosis de concentración, y es que además ésta capacidad es muy importante en relación al aprendizaje y la memoria.

Sin embargo, la dificultad para resistir las distracciones o de mantener un buen nivel de atención durante tiempos largos son dos quejas más que frecuentes entre la gente. Aquí te pasamos algunos trucos para ayudarte a concentrarte mejor:

1. Usa tu metacognición. Aprender cómo funciona la atención en general, los distractores que más te afectan a ti, cuando empiezas a fatigarte, son aspectos fundamentales que te ayudarán a gestionar mejor tus recursos atencionales.

2. Haz descansos periódicos y mejor en entornos naturales. Diversos estudios como el realizado por Marc G. Berman y sus colaboradores de la Universidad de Michigan en 2008 han mostrado el poder de los ambientes naturales como los bosques y parques para reducir la fatiga atencional. Así que, busca un parquecito y date un pequeño paseo cada dos horas aproximadamente.

3. Entrena tus capacidades cognitivas. Cada vez son más las publicaciones científicas que dicen que mejorar las capacidades mentales es algo posible. Jolles y sus colaboradores publicaron en 2013 que el entrenamiento en memoria de trabajo promovía cambios en la conectividad entre estructuras de la red fronto-parietal del cerebro, implicada en el procesamiento de la atención. Así, los programas de entrenamiento online podrían suponer una opción más innovadora y divertida que te permite ejercitar tus capacidades de concentración donde quiera que estés.

4. Modifica tu entorno. Es muy recomendable que elimines de tu entorno la mayor cantidad de distractores posibles. La televisión, gente hablando, música de tu grupo favorito captarán tu atención impidiendo que la dediques a la tarea importante. También es importante que estés cómodo, así que no olvides controlar la temperatura de la habitación, usa una silla cómoda, etc.

5. Practica la meditación. En 2007 un equipo de investigadores liderados por Yi-Yuan Tang, describieron en un artículo publicado en la revista científica PNAS que entrenar 20 minutos al día durante cinco días era suficiente para mejorar el rendimiento en un test de atención, además de reducir la ansiedad y la fatiga.

6. Usa estrategias para controlar tus pensamientos. Si ves que te distraes y estás pensando en otra cosa, repítete una frase ‘reorientadora’. Decirse a sí mismo palabras como ‘Concéntrate’, o ‘Vuelve al estudio’ te ayudarán a parar el pensamiento y volver a centrarte en el contenido de lo que estás haciendo.

7. Juega a videojuegos. En un estudio ya clásico de la Universidad de Rochester (Nueva York) publicado en Nature, se observa que aquellas personas que jugaron a videojuegos de acción mejoraban su atención selectiva visual, eran capaces de atender a más estímulos y eran más eficientes en la forma de usar sus recursos atencionales. 

8. Cambia de contenidos. Esto evitará que te aburras haciendo todo el día lo mismo. Alterna materias o tareas y también su grado de dificultad, o el tipo de estrategias de aprendizaje que debes poner en marcha. Si evitas saturarte mantendrás la motivación.

9. Organízate para controlar la ansiedad. A veces tenemos tantas cosas que hacer que no sabemos por dónde empezar, y cuando nos ponemos, nos invaden pensamientos y preocupaciones sobre lo que todavía nos queda por hacer. Una buena estrategia para evitar esos pensamientos distractores es organizar las actividades diarias y mantener un horario, ello facilitará que nos centremos cada momento en la tarea que nos toca realizar.

10. Haz ejercicio físico. Todo un cuerpo de publicaciones apunta en la dirección de que el ejercicio físico mejora el rendimiento cognitivo. Michele T. Tine y Allison G. Butler publicaron en 2012 un artículo en la revista Experimental Educational Psychology en el que demostraron que el ejercicio aeróbico breve (12 minutos) mejoró la capacidad de atención selectiva en un grupo de niños.
Sabemos que la tarea es dura, así que no olvides reforzarte por el esfuerzo. Eso sí, es importante que al premiarte, lo hagas por haber cumplido un objetivo concreto. Por ejemplo, si te apetece levantarte ‘a ver qué hay en la nevera’, hazlo cuando hayas completado una parte de tu trabajo, pero no por dejarlo a medias. Así el premio te sabrá mejor.

Marisa Fernández, Neuropsicóloga Senior, Unobrain
En Muy Interesante.
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Qué es la ceguera cerebral


El peligro de las emociones que distraen... El fenómeno de la ceguera cerebral. Es difícil no mirar cuando vamos conduciendo y nos topamos con un accidente en carretera. Pero el resultado puede ser más peligroso de lo que parece.

Según un trabajo de investigación de los psicólogos norteamericanos David Zald, de la Universidad Vanderbilt en Nashville, Tennessee, y Marvin Chun y sus colegas de la Universidad de Yale, Connecticut, la gente expuesta aun durante un muy corto lapso de tiempo, a imágenes de fuerte contenido emocional, frecuentemente falla al tratar de ver otras imágenes posteriores. Y no se trata de un fenómeno de la vista sino de un fenómeno conocido ya como “ceguera emocionalmente inducida”.

“Algo emocional no sólo capta nuestra atención”, afirma David Zald, sino que lo hace hasta tal punto que bloquea la información que nos llega incluso después de haber mirado esa imagen. Zald y sus colegas experimentaron con 21 voluntarios que tenían la tarea de detectar en una serie de imágenes de objetos comunes, como árboles o edificios, que les presentaron a una velocidad de 10 imágenes por segundo, unas determinadas. “Observamos que la gente falló al detectar imágenes que aparecieron luego de las emocionales, mientras que pudieron detectar fotografías sin problemas luego de ver una neutra”, dijo Zald al sitio especializado Psychonomic Bulletin and Review.

“Creemos que esencialmente hay un cortocircuito en el procesamiento de la información que ayuda a construir la percepción visual consciente. Si un cierto tipo de estímulo capta la atención, esto puede atascar la información”, agregó Zald. “Esto parece ocurrir de manera involuntaria. Un estímulo capta la atención y una vez asignado ese estímulo particular, ningún otro puede pasar” por varias décimas de segundo, dijo. Él cree que una parte primitiva del cerebro, conocida como la amígdala, juega una parte importante en el asunto. Esta región está relacionada con la evaluación de la entrada sensorial según su importancia emocional y tiene un rol autónomo.

Este fenómeno también parece depender mucho de la personalidad concreta de cada uno. Zald afirma que estas “cegueras emocionales” ocurren continuamente en nuestras vidas, y probablemente tienen una gran incidencia en los accidentes de tráfico. Próximamente los investigadores esperan llegar a más conclusiones, para detectar qué es lo que sucede en el cerebro, cuando sucede esta ceguera temporal.

Genes, sexo y obesidad = desaprobado


Tres cosas que influyen en las notas que sacan los estudiantes.

Genes. Que un adolescente tenga en su ADN ciertos genes puede hacer que sus resultados académicos se vean perjudicados, sobre todo en cuatro asignaturas: Lengua, Matemáticas, Ciencia e Historia. Es la conclusión a la que llegaron científicos de la Universidad Estatal de Florida (EE UU) tras comparar las notas medias de una serie de estudiantes y relacionarlo con las variantes de diversos genes (DAT1, DRD2 y DRD4) que codifican la dopamina, un neurotransmisor responsable de las sensaciones placenteras e involucrado en la coordinación de los movimientos musculares, la toma de decisiones, el aprendizaje y la memoria. Sus resultados se publicaron en la revista Intelligence.

Sexo. ¿Por qué las niñas obtienen mejores notas en primaria? Según un estudio que publicaba a principios de año la revista Journal of Human Resources, se debe a su buen comportamiento en clase. Christopher Cornwell, coautor del estudio, asegura que sus estudios "la actitud hacia el aprendizaje es la habilidad que los profesores tienen más en cuenta". Y eso incluye la atención del alumno, la constancia en las tareas escolares, el entusiasmo que muestra por el aprendizaje, la capacidad de organización... Y en todo ello destacan las niñas. Sin embargo, si se les somete a un test de conocimientos, ambos obtienen notas similares.

Obesidad. Las calificaciones que obtienen los niños en matemáticas están relacionadas con su peso, según un estudio de la Universidad de Missouri (EE UU) basado en 6.250 escolares a los que se realizó un seguimiento desde el jardín de infancia hasta quinto curso de primaria. Los niños que padecieron obesidad durante parte de ese tiempo, o durante todo ese tiempo, obtenían peores resultados en exámenes de matemáticas.

Fuente: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/tres-cosas-que-influyen-en-las-notas-que-sacan-los-estudiantes-461371025975?utm_source=twitter&utm_medium=socialoomph&utm_campaign=muy-interesante-twitter5387541
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Nobel por el bosón de Higgs


El físico belga François Englert y el físico británico Peter Higgs han sido galardonados con el Premio Nobel de Física 2013 por sus ideas sobre cómo las partículas fundamentales adquieren masa, formuladas independientemente en 1964 y confirmadas en 2012 con el hallazgo del llamado bosón de Higgs (apodado como "partícula de Dios") en experimentos realizados en el Centro Europeo de Física de Partículas (CERN) de Ginebra (Suiza).

La teoría premiada constituye una parte esencial del Modelo Estándar de Partículas, que describe cómo está hecho el mundo. De acuerdo con este modelo, todo cuanto nos rodea, desde las flores y las personas hasta las estrellas, está formado por partículas de materia y por partículas portadoras de las distintas fuerzas. El Modelo Estándar contempla, además, la existencia de un tipo especial de partícula, el bosón de Higgs, que se origina "en un campo invisible que permea todo el espacio", según exponen los académicos suecos. "Incluso cuando el universo parece vacío, este campo está presente. Sin él no existiríamos, porque gracias a su contacto con el campo las partículas adquieren masa. La teoría propuesta por Englert y Higgs describe este proceso", matizan al explicar los motivos de la concesión del Nobel de Física.

El 4 de julio de 2012, el laboratorio de física de partículas del CERN, uno de los experimentos más largos y complejos del mundo, confirmó estas ideas al extraer la partícula Higgs a partir de colisiones de miles de millones de partículas dentro del Gran Colisionador de Hadrones (LHC).

Aunque haber corroborado la existencia de la partícula de Higgs supone un gran logro, el Modelo Estándar no parece ser la respuesta definitiva al puzzle cósmico, advierten desde la Academia Sueca de Ciencias que otorga el Nobel. "Una de las razones es que este modelo trata a los neutrinos como virtualmente sin masa, cuando estudios recientes muestran que sí tienen masa", aclaran. Además, este modelo describe solo la material visible, es decir, una quinta parte de toda la materia del cosmos. Encontrar la misteriosa "materia oscura" es otro de los objetivos que los científicos esperan alcanzar en los próximos años.

Ver más en:
http://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/premio-nobel-a-los-padres-del-boson-de-higgs-641381235889
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El sistema de transporte de las células


Por Guillermo Jaim Etcheverry | Para LA NACION

Cada una de las células que integran los organismos vivos complejos cumple funciones que suponen un alto grado de coordinación. Esas células no son contenedores de sustancias químicas distribuidas de manera caótica en una suerte de caldo informe sino que, en su interior, es posible identificar múltiples espacios delimitados por membranas fluidas, como la delgada capa grasa que envuelve una pompa de jabón.

El transporte entre esos diversos compartimentos está a cargo de vesículas: algunas se desplazan en el interior de las células, otras llevan distintas moléculas como hormonas o transmisores nerviosos hacia el exterior o permiten incorporar sustancias desde el entorno que rodea a las células.

¿Cómo se realiza este movimiento de manera específica, es decir, hacia el sitio apropiado en el momento oportuno? ¿Cómo "saben" las vesículas cuál es su destino, dónde y cuándo liberar su contenido?

Los trabajos de los científicos que acaban de recibir el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2013 han contribuido de manera decisiva a nuestra comprensión de los complejos mecanismos que regulan el tráfico de las vesículas intracelulares. Como señaló la Asamblea del Instituto Karolinska de Suecia que concede el premio, este proceso constituye "un importante sistema de transporte en nuestras células".

En síntesis, Randy Schekman descubrió un conjunto de genes que resultan imprescindibles para el normal tráfico de las vesículas; James Rothman identificó la maquinaria proteica que permite que ellas reconozcan y se fusionen con el sitio al que están destinadas para liberar allí su carga, y Thomas Südhof describió los mecanismos mediante los que las señales indican a las vesículas cuándo liberar su contenido de manera precisa. Las alteraciones de estos complejos procesos pueden producir trastornos neurológicos, endocrinos o inmunológicos.

En la década del 70, Schekman se interesó por conocer el modo en que las células organizan su sistema de transporte y decidió estudiar las bases genéticas de este mecanismo, para lo que eligió la levadura como modelo experimental. Pensaba que se trataba de un mecanismo básico que debería haberse conservado durante la evolución, por lo que sus resultados arrojarían luz sobre lo que sucede en las células de los mamíferos. Logró identificar levaduras con un mecanismo de transporte defectuoso que se manifestaba en una congestión del tráfico intracelular de vesículas. Estas se agrupaban en ciertas partes de la célula respondiendo a una causa genética. Identificó varios grupos de genes mutados que controlan las diferentes etapas del sistema de transporte celular.

A su vez, James Rothman -quien nació en los EE.UU. en 1947 y trabajó en prestigiosas instituciones de ese país hasta llegar en 2008 a la Universidad de Yale- estudió también el transporte de vesículas dentro de las células de mamíferos en las décadas de 1980 y 1990. Descubrió un complejo de proteínas que permiten que las vesículas reconozcan, se asocien y, finalmente, se fusionen con las membranas hacia las que están dirigidas. El proceso de reconocimiento está a cargo de varias proteínas presentes en el exterior de las vesículas y de las membranas que encajan entre sí de manera perfecta. El hecho de que existan muchas de esas proteínas que sólo se reconocen entre sí de modo altamente específico, garantiza que la carga se dirija hacia su destino preciso. Éste puede ser un compartimento dentro de la célula o su cubierta externa en el caso de que el contenido de la vesícula esté destinado a la exportación.

Tal como había supuesto Schekman -nacido en 1948 en los EE.UU. y, desde 1976, profesor en la Universidad de California en Berkeley-, algunos de los genes que en su momento identificó en la levadura son similares a los que Rothman descubrió luego en mamíferos, lo que confirmó que el sistema de transporte dentro de las células reconoce un origen evolutivo muy antiguo.

¿Mediante qué mecanismo la señal desencadena la fusión de las vesículas cuando llegan a destino? Aquí entra en escena Thomas Südhof, interesado en descubrir el modo en que las células nerviosas se comunican entre sí. Las señales que permiten hacerlo, los neurotransmisores, son liberados desde el interior de vesículas que se fusionan con la membrana externa de las células nerviosas mediante el mecanismo descripto por Rothman y Schekman.

Pero estas vesículas, cuya existencia fue descripta en la década del 50 por el científico argentino Eduardo De Robertis, sólo liberan su contenido cuando las células nerviosas reciben la señal apropiada de sus vecinas.

Si bien se sabía que los iones de calcio eran esenciales para este proceso, Südhof investigó la presencia de proteínas sensibles al calcio en estas células. Este científico -nacido en Alemania en 1955 y, desde 2008, profesor de la Universidad de Stanford, en EE.UU.- logró identificar la compleja maquinaria proteica que responde a la entrada de los iones calcio haciendo que las proteínas vecinas se fijen velozmente a las membranas de las vesículas produciendo su fusión y la liberación de su contenido.

Entre otras muchas distinciones, los tres galardonados habían recibido ya -Rothman y Schekman, en 2002, y Südhof este mismo año- el Premio Lasker, considerado la antesala del Nobel.

Lo que sabíamos de Elena Garro

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Elena Garro (México, 1920-1998), autora de una veintena de títulos, entre ellos Recuerdos del porvenir, sobre las revueltas en México. Revolucionaria (pero anticomunista) vivió en más de una ocasión el exilio. Casada con Octavio Paz, conoció a Adolfo Bioy Casares a finales de los ‘40, en un hotel de París. Ella misma contaría: “Mantuvimos una amistad que se prolongó durante veinte años, pero de repente se acabó. Fue un gran amor y creo que yo fui el gran amor de su vida”.

Jovita Iglesias, ama de llaves durante décadas de los Bioy, cuenta (junto a Silvia Renée Arias) cómo terminó el romance. Un día Garro llama a Bioy diciéndole que tiene que viajar a Europa por una enfermedad de su hija, y le pide que les cuide sus gatos. Y les manda ocho gatos de Angora en dos jaulas, desde México. “Pepe fue a buscarlos a Ezeiza. Tenían papeles y todo. Cuando los trajo a Posadas, la señora Silvina dijo: —Ah, no, estos gatos aquí no entran, se quedan afuera.

“Maullaban como locos. Decidieron llevarlos a un hogar para gatos en la calle Gaona. Fueron Pepe y Silvina, y la señora me contó después que había gatos por todos lados, incluso hasta arriba de los muebles. Soltaron allí los gatos de Elena, que eran muy lindos y estaban muy bien cuidados, claro, y los pobres animales se enloquecieron... Después, Pepe iba a pagar por ellos mensualmente. Era una cuota bastante alta. Y un buen día Silvina se plantó y dijo que ya no pagaría por esos gatos, que los soltaran, que hicieran lo que quisieran con ellos. Bioy le había dicho a Elena que los había llevado al campo, que allí estaban muy bien, para que se quedara tranquila. Pero ella, cuando lo supo, se volvió loca. De los gatos nunca más se supo nada”.

Cuenta Daniel Balmaceda en Romances argentinos de escritores turbulentos que también los cónyuges de los amantes Garro-Bioy Casares buscaron un acercamiento. Silvina Ocampo y Octavio Paz se citaron en una esquina de París. “El problema fue que en esa esquina había dos cafés y cada uno fue a uno distinto. Como los dos eran miopes, no se vieron. Es más, los dos se enojaron por el faltazo del otro. Pasados un largo tiempo se enteraron de que los dos habían acudido a la cita”