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ESTEBAN CABAÑAS: Una voz que sangra

Ha sido publicado el libro de poemas del gran poeta Esteban Cabañas, seudónimo de Carlos Colombino. 
El material literario, llamado Vuelve a conocer el fuego, lleva el sello editorial de Tren Rojo.


Estos escritos, estos pensamientos, estas poesías, que han sido publicados durante la dictadura militar, muestran claramente el desgarramiento interior que sufrió su autor ante la orden superior de “mantener silencio”. Ciertamente, su obra no es la conocida como legado de denuncia a los atropellos humanos (que suele tener un alto grado de compromiso social y a tantos artistas, como al vate español Miguel Hernández, costó prisión); sin embargo, una esencia elegiaca define sus poemas. Y esos poemas suenan como martillazos en la conciencia. ¿Por qué tanta voz, la suya y la de los otros, tapiada? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Su obra es un tratado, diríase, sobre las diferentes maneras de sobrevivir, o de no morir, en un ambiente marcado por la asfixia, por el miedo colectivo a expresarse libremente.

Los escritos recogidos en revistas como Alcor conforman un testimonio de vida y de arte de un hombre que vivió indignado durante el tiempo que el Paraguay fue estigmatizado por la dictadura. No solo su obra poética, sino además sus novelas, sus pinturas y hasta la misma xilopintura dedicada a Soledad Barret, que ilustra la tapa del texto ahora comentado, muestran su nivel de gran coherencia.

Artista consumado, ser humano sensible hasta las raíces, Esteban Cabañas absorbió un tiempo largo, demasiado largo, de desesperanza y lo procesó y hasta lo convirtió en su propio velorio en determinadas circunstancias.

¿Puede haber algo más patético, más absurdo que te obliguen a callar, a tragar tu poesía, a digerir tus propios versos, a tener que escribir solo sobre las rosas, la Cruz del Sur y las constelaciones, aunque tu interior te diga que no, que no es eso, de ninguna manera, cuanto buscas trazar en el papel?

El escritor y poeta Victorio Suárez tuvo que mutilar a su propio hijo, a su libro Los fuegos del alba, pues sabía claramente que los esbirros del dictador lo tenían en la mira. Así, porque estaba prohibido lanzar voces al viento, Los fuegos del alba sufrió una mutilación y de ella fue testigo otro gran poeta, Moncho Azuaga.

SILENCIO IMPUESTO

Ah... cómo y cuánto duele cuando nos quieren hacer morder la propia voz. Mucho saben sobre el silencio impuesto y lleno de polución Jorge Kanese y otros vates paraguayos que han sido perseguidos y fueron a parar a la prisión.

Vuelve a conocer el fuego es un grito que corre bajo la tierra y sobre la tierra al mismo tiempo. Tiene momentos o pasajes en los cuales lo intelectual, lo sicológico y lo lírico se entrelazan y alzan una suerte de juramento contra el destino del hombre.

El miedo es enfermizo. El autor lo entendió claramente, pues tomó apunte de la conducta temerosa de muchos paraguayos que, sabiendo que en el Departamento de Investigaciones hombres y mujeres sufrían ultrajes y torturas bajo las picanas eléctricas, optaban por no hablar sobre el tema.

Radical es el lenguaje poético de Esteban Cabañas. Tiene momentos en que la asfixia del silencio impuesto se hace patente, casi tangible. Por ejemplo: el muro está cerrado/ la calle está cerrada/ el tiempo está cerrado/ cerrado el puesto oscuro/ tapiados los altos ventanales/ cruzados por la sombra.

Testigo de un tiempo de horror y de escarnio, fue testigo también, naturalmente, de su impotencia.

Este no es un libro cualquiera. Hay grandes revelaciones de carácter sicológico en él. El ser humano partido por una situación que genera indignación y asco está presente en la mayoría de los versos.

Claro que hay también, sobre tanto dolor, una construcción de alguna esperanza: ni salidas al borde del invierno/ ni luz que aliente el sueño del que apura/ una ciega amenaza/ y sin embargo/ este árbol que ya ha crecido tanto/ espera con sus hojas/ aromas no vencidos. / En sus ramas/ aún canta el viento/ aún amanece.

Delfina Acosta
ABC Color
20 de Noviembre de 2011

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